Home

Viernes por la noche. Buen momento para la reflexión, convencido de que se está terminando de asentar el polvo de una semana intensa, en la que tuve que trabajar contra reloj, mientras recordaba imágenes de otro tiempo, hará unos quince años, en los que aprendíamos a una velocidad de vértigo conceptos que hasta muy poco tempo antes ni siquiera sabíamos que existían. Hace unos quince años comenzamos a hablar de gestión clínica, de protocolos, de guías clínicas, de planificación, de convenios, de previsiones a futuro. Justamente nosotros, orgullosos habitantes de un país donde muchas veces lo inmediato es la regla y mirar hacia adelante puede ser complicado porque como en toda nación joven que recién se está desperezando, a veces adelante queda demasiado lejos como para alcanzarlo con los ojos solamente.
Aprender a reflexionar, a priorizar y a tomar decisiones. Tomar una alternativa y desechar o dejar de lado por lo pronto otra, caminar a tientas muchas veces al borde del error porque en esa época, nos gustara o no, lo entendiéramos de manera cabal o no, lo asumiéramos como real o no, estábamos haciendo historia y como buenos pioneros, caímos en la tentación de uno que otro fundamentalismo. En cierta medida, allá por los inicios de este siglo, nos fanatizamos con la gestión al mejor estilo Taliban. Dentro de la gestión, todo y fuera de ella, nada de flexibilidad, de amplitud de mente, de considerar otros caminos, ni hablar porque eran tiempos de lenguaje nuevo, de clientes en lugar de pacientes, de procesos de calidad en sus diversas dimensiones. En definitiva, nos sentíamos como exploradores de un territorio que jamás había pisado el ser humano y por lo tanto, cada paso que se daba era una prueba, un desafío, una incógnita que ni siquiera teníamos la certeza de que podría develarse alguna vez, pero insisto, estábamos haciendo historia y hoy, luego de todo este tiempo, pienso que perdimos la oportunidad de materializarla en un proyecto sustentable que marcara un camino de superación en la salud pública.
Hoy, quince años después, no puedo entender aún por qué si el sistema que pretendimos implementar allá por 2001 funcionaba, no se repicó en otros centros. Por qué la calidad, bandera que flameaba plena de orgullo en el mástil de la institución, fue arriada de a poco con bastante más pena que gloria y de un sistema que respetaba los componentes de un proceso, que estaba empapado de lo que significaban objetivos, actividades, recursos, resultados, evaluación e indicadores, pasamos a ser, en una transición lenta, pero sin derecho a la pausa, en otro tipo de hospital, donde se prioriza la urgencia muchas veces sobre la importancia, donde se centran las miradas en las unidades de emergencias, donde se desvirtúa si se quiere el concepto de hospital de alta complejidad donde la mayor parte de la actividad debe ser programada y donde se funciona con la dinámica de la demanda espontánea, al mejor estilo de un centro de salud enorme que comenzó como una respuesta a la coyuntura, como un esfuerzo bien intencionado para satisfacer necesidades que daba la impresión que Primer Nivel no estaba en posibilidades de satisfacer. Como muchas cosas que pasan en nuestra bendita tierra, lo precario, lo provisorio, lo transitorio se va transformando en definitivo, adquiere una estructura y se instala con todo su peso para quedarse.
Hoy creo que se abre la puerta de un nuevo desafío y si a primera vista parece que hay demasiados “dinosaurios” liderándolo (me incluyo), habría que preguntarse por qué se recurre una y otra vez a la “vieja guardia” con su nutrido bagaje de triunfos y de fracasos. Tal vez y sólo tal vez porque la “sangre joven” aún no está lista para tomar la posta , en una de ésas porque no se siente en fuerzas o cabe la posibilidad de que no le interese. Sea como sea, el elenco estable del Parque Jurásico está tomando posiciones en distintos sitios estratégicos dentro de esta decisión política de reforma. Se necesitan inteligencias y voluntades en cantidad suficiente para que todo esto no quede en una bella y efímera expresión de deseos porque, al menos desde mi punto de vista y me hago cargo, que la salud pública de fortalezca, vuelva a ser lo confiable que alguna vez fue, tenga en su espíritu una avidez por crecer y dé ejemplo de cómo se pueden hacer las cosas cuando se cree en ellas, que todo eso suceda no sólo les conviene a los pacientes. Nosotros, cada uno de los integrantes del equipo de salud, vamos a ser los principales beneficiados.

conviccion

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s