Home

Hay un aire diferente. Es como si una fuerza misteriosa se hubiera tomado el trabajo de limpiar a conciencia esta atmósfera enrarecida que no tenemos otra opción que respirar. Esto o nada y como con nada el futuro se complica, aquí estamos, inhalando y exhalando lo que tenemos a mano, mientras esperamos que sucedan cosas como la que parece haber sucedido hoy y que como dije, se nota en el ambiente. Está todo como más liviano, más limpio, más transparente y un perfume a esperanza se desliza por las calles y lo va impregnando todo.
Que se sepa que la atmósfera enrarecida de mi ciudad no es culpa de los caños de escape de los vehículos, como sucede en México DF o en Santiago de Chile, sin ir más lejos. Tampoco son los miles y miles de sahumerios que se encienden al mismo tiempo cada primero de agosto para que nos vaya bien, aunque pareciera que hemos adquirido cierta autonomía en nuestras acciones y decisiones porque nos va como nos va, independientemente de lo espeso del humo ese día.
Todo indica que un viento benévolo se ha llevado lejos todo resto de desesperanza, de tristeza y de decepción. Ha barrido definitivamente con la ira que nos invade como sociedad desde un tiempo a esta parte. Es como si hubieran desaparecido como por arte de magia el dolor, la enfermedad, la desnutrición a incluso parecería que hasta la muerte está tomando distancia y no se acerca con tanta impunidad y desparpajo como lo hacía hasta ayer.
No se siente el sonido espeluznante de la sirena de una ambulancia, no se escuchan, por más que se esfuerce el oído hasta el extremo, chirridos de frenos, motores acelerando a fondo, gritos o peleas. Todo está en calma y es como que la ciudad respira tranquila, con una paz que estaba a punto de olvidar por lo remota, por lo lejana, por haber supuesto que estaba perdida sin remedio, pero que en este día nuevo en todo sentido, ilusiona con su reaparición sutil y tímida.
Hay un aire diferente en la ciudad y creo que también se debe respirar parecido en todos los confines de mi amada provincia, en las ciudades del interior y en los pequeños pueblos perdidos en la montaña, donde la vida es tan apacible a veces, que de tanto en tanto hay que ponerse en movimiento para recordar que se sigue de este lado de la historia y no vagando por los caminos del ensueño, con un cielo tan azul como perfecto encima, que se parece demasiado a ese cielo donde alguna vez, de pequeños, creímos que vivía Dios.
La gente ha dejado que fluya hacia afuera todo resto de enojo, de nerviosismo y de crispación que ha llevado dentro por tantos años de desencuentros y de ilusiones destripadas a fuerza de una realidad que muchas veces corta como el más filoso de los cuchillos y no descansa hasta que ve salir la última gota de sangre. Una ilusión que ha quedado a medio camino, con el tiempo suele transformarse primero en frustración, luego en dolor y al final, si no se hace nada al respecto, suele engendrar el más profundo de los resentimientos.
Hoy, en cambio, parece haberse inaugurado un nuevo pacto entre la ilusión y la realidad, pacto que incluye una nueva oportunidad, una apuesta a favor del tiempo que viene y una esperanza que no sería justo derrumbar. Eso siente la gente en las calles y en las casas de mi provincia. Esa alegría profunda y pura, tan rara como la verdad. Hoy se ven caras iluminadas, sonrientes, llevando a cuestas su suerte o su desgracia con la misma dignidad en ambos casos. Hombres y mujeres nuevas que han dejado de ver al presente como tortura y al futuro como amenaza. Gente que ha soltado las amarras y deja que el pasado se vaya al garete mar adentro, que se las arregle solo y por su cuenta y lo que tenga que suceder, suceda.
Hay alegría, esperanza, si se quiere, incluso fe y una renovada pasión por vivir en el ambiente y no es porque el Mesías haya adelantado su regreso y el Juicio Final esté a la vuelta de la esquina. No tiene que ver con que se insinúan tiempos de prosperidad en lo inmediato. Estas sensaciones tan esperadas tienen un solo motivo. Uno solo: Ha asumido el nuevo Ministro de Salud Pública y eso significa que desde aquí en adelante, todos, sin excepción, estamos a salvo.

revolucion

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s