Home

– Es como yo le venía diciendo, don Jorge. No hay de qué preocuparse. Usted no tiene nada. Todos los análisis y las radiografías salieron bien.

– Pero yo siento …

– Y algunos valores, por ejemplo el colesterol y el azúcar están mejor que los míos. Lo mismo, por el tema del colesterol, le voy a dar un remedio que lo va a ayudar a mantenerlo bajo y ya nomás le hago una derivación a la nutricionista para que lo controle y le dé una dieta ¿De acuerdo? Ah … y siga con la aspirina todos los días y los espero el mes que viene. Véala a Dorita que le va a dar la dirección de la nutricionista y la receta del medicamento. Lo acompaño, Don Jorge y que esté bien. Hasta la próxima

– Doctor … no importa. Gracias por todo. Hasta luego

Hacía frío en el pasillo y Don Jorge que no tenía nada, sintió el cambio de temperatura y estornudó un par de veces. Le pasaba siempre. Su mujer le había diagnosticado muchos años atrás ‘alergia al frío’ y él, al mismo tiempo que buscaba el pañuelo en el bolsillo por si acaso, se iba preparando mentalmente para el sermón que Marta, su mujer desde hacía cuarenta y pido de años, no se iba a guardar así como así. La veía enarbolando el dedo índice para señalarle una vez más la conveniencia de ponerse una camiseta manga larga, más con este tiempo loco que uno no sabe para dónde dispara. La oía repiqueteando como una ametralladora que disparaba ráfagas cortas, pero contundentes de recomendaciones para cosas que ya habían pasado, por ejemplo, el estornudo de Don Jorge que el médico había dicho que no tenía nada pero sentía esa molestia en el pecho, justo en el centro, como si algo se le hubiera atragantado, un mal bocado que no conseguía abrirse paso y que no tenía significado alguno porque la endoscopía que le había indicado su doctor era normal. Don Jorge estaba casi, por así un pelito, convencido de que todos eran achaque de viejo y que la edad venía siempre con estas cosas molestas que iban desde tener ganas de hacer pis cada dos horas, perder pelo, sentirse cansado la mayor parte del tiempo y ver cómo todos andaban más ligero por la calle que uno y eso que no tengo nada, pensaba. Cómo sería si estuviera enfermo. Me llevarían puesto. Me pasarían todos por arriba. Gracias a Dios que estoy tan sano porque no voy a dudar lo que dice el Doctor Arrieta que es un capo. Si el opina que no tengo nada, así será. Qué lo voy a preocupar por las cosas que siento, si esa puntada en la rodilla y el crujido que me hace la cadera derecha cuando me levanto de golpe y se traba deben ser cosas sin importancia. A lo que tengo que estar atento es a mi colesterol porque todo el mundo dice que si está alto uno corre peligro. Raro me parece porque tengo entendido no se siente nada si está el colesterol alto. Ojalá no vuelva a estornudar. En una de esas zafo y Marta no se da cuenta. Hoy juega Independiente y no me gustaría perderme el partido porque cuando esta mujer empieza con el pase de facturas, los consejos para la vida eterna y las novedades del barrio, no para nunca.

– Don Jorge. Qué gusto verlo por aquí.

– Hola, Dorita. Vengo a buscar los papeles que dijo el Doctor Arrieta que usted tendría

–  Sí. En un segundo. Por aquí estaban … A ver. Aquí está la fecha de su próximo turno, aquí los cupones de la farmacia …

– ¿Cupones de la farmacia? No entiendo, Dorita, el doctor no me dijo nada de cupones de farmacia

– Ay. Este doctor. Últimamente anda con la cabeza en cualquier parte, pero no se preocupe, don Jorge que yo le explico. Mire. Es muy fácil. Usted va con este papelito a la farmacia y le dan una caja del remedio que el doctor le dio para el colesterol alto. Con el cupón le hacen el cincuenta por ciento de descuento, más que el PAMI, le voy a decir. Eso sí. antes de que se le acabe, dese una vuelta por aquí, sin turno. No importa, así le doy otro cupón y no deja el tratamiento

– ¿Lo tendré que tomar mucho tiempo, Dorita?

– Y … la verdad es que no sabría decirle, pero la mayoría de los pacientes lo tiene que tomar de por vida

– Entonces podría pedirle al doctor que me haga el resumen de historia clínica para que me lo den gratis por PAMI. Lo único que tiene que poner es ‘tratamiento prolongado y listo.

– ¿Sabe lo que pasa, don Jorge? Es que PAMI a este medicamento no lo reconoce porque es nuevo. El doctor lo indica porque es el mejor que hay. Nada que ver con los otros y menos todavía con los genéricos que vaya uno a saber qué tienen. Cualquier cosa menos la droga, piensa el doctor. Por eso a sus pacientes, siempre cosas de primera marca porque con la vida de la gente no se juega. Siempre me dice eso el doctor y está convencido que peso que se gasta en salud, está bien gastado. En su caso, don Jorge. Lo mejor que puede hacer es ir a la farmacia ya  y empezar con el tratamiento para que el colesterol no le suba tanto.

– … pero si el doctor me dijo que yo no tenía nada ahora que me acuerdo

– Claro. Usted está hecho un pibe, don Jorge, pero sabe lo que dice el refrán: ‘Mejor Prevenir que curar’

Salió de la farmacia. Lo atendieron rápido. La verdad es que mucho más rápido que cuando iba por PAMI y fue caminando a la plaza. No veía la hora de abrir la caja con el remedio para leer el prospecto. Le gustaba leer prospectos. Mucho no entendía, pero igual. El sabía que los médicos no tienen demasiado tiempo como para explicarle todo a la gente, así que había que rebuscárselas como fuera para saber. Le llamó la atención la cantidad de cosas que decía el prospecto. Desde que una vez le dieron DELTISONA® no veía una lista tan larga de efectos secundarios. Palabras raras como polineuropatía y rabdomiolisis (la pucha, estas parecen grave. Ya con el nombre es como que meten miedo), disfunción hepática, anemia, problemas musculares. Don Jorge no alcanzaba a entender qué tan peligroso podía ser que se le subiera el colesterol a los ochenta y cinco años y más si el doctor le había dicho que no tenía nada. Algo le decía que el remedio parecía más peligroso aún. No creo, pensaba, el doctor no me daría lago peligroso para que tome. En una de ésas, quiere darme el gusto y me hace tomar esto para que tenga algo. Igual yo no me siento bien y no es porque ya hace dos años que se fue y la extraño. No es porque los chicos cada vez vienen menos a la casa y casi nunca me traen a los nietos para que los vea. Un ratito, no pido más, pero están todos tan ocupados que no se dan tiempo. No es porque ya los muchachos no van al café. La verdad es que quedábamos tres de los ocho y los otros dos no pueden ni salir de la casa. Están peor que yo los viejos esos. No me siento mal porque hay mese que apenas llego y no quiero pedirle plata a los chicos porque así soy. Me enseñaron a arreglármelas solo desde que tengo uso de razón. Antes no era como ahora. Las cosas eran más difíciles y costaba. Todo costaba. Había que esforzarse. Había que sacrificarse. Yo a los chicos con la fábrica de pastas, los dejé bien parados. A los tres y todo el mundo dice que desde que la agarró Francisco creció una barbaridad. Laurita vendió porque al marido no le gustaba el negocio y Carlos arregló por la casita de la costa. La de San Bernardo. Está feliz allá con sus cosas, con su música, con las artesanías. Casi no viene por la ciudad. La que más se llega es Laurita y no me siento mal porque ella esté con problemas con el marido. No me gusta. Nunca me gustó el tipo ese que no sé ni siquiera de qué trabaja. Mal bicho ese. Yo me quedé siempre callado porque ella me decía que no me metiera en las cosas de los matrimonios y que todo iba a andar bien. Me decía que les diera tiempo y que la vida estaba complicada. Yo le hacía caso. Hasta que me dejó. De un momento a otro ya no estaba. Un paro, me dijo el médico de la ambulancia. Tan jovencito y yo me quedé solo con el certificado de defunción en la mano, esperando a que llegaran los chicos que tardaron como una hora. Mucho tiempo para mi gusto, pero no me siento mal por eso. La verdad es que no estoy bien aunque no tenga nada y no hay modo de explicárselo al doctor. Cuando quiero empezar, me corta en seco y me dice que todo. Los análisis y las radiografías (hasta una tomografía me hizo) están bien. A veces me dan ganas una ganas bárbara de preguntarle ¿Y yo, doctor, cómo estoy yo? Por casualidad, doctor ¿Usted tiene idea de cómo estoy yo?

Sano

Anuncios

Un pensamiento en “Sano

  1. Guillermo: Muy cierto esto que pasa con los viejos y el sistema de salud. Detrás del dicho “mejor prevenir que curar” hay muchos intereses. Acaso alguien se preguntó alguna vez que cuando se aplican medidas preventivas en lugar de retrasar una muerte se puede estar cambiando la causa de la muerte?. Interesante entrada y muy de acuerdo. Para terminar, sería hora de ir revisando la definición del termino o estado de salud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s