Home

Salta es una provincia norteña de un país periférico (Argentina). Rica en tradiciones y con una estructura social cerrada que se mantiene así, impermeable a los cambios globales y resistiendo de manera tenaz el paso del tiempo. El gobernador de un territorio de tales características no puede ser menos que un gallardo y apuesto caballero que sabe cómo despertar suspiros de la platea femenina (aunque con la apertura de placares, la hinchada ha ampliado el espectro) y de qué modo diseñar sus movimientos escénicos al mejor estilo alfombra roja de Hollywood para que no haya músculo que no cumpla una función específica en un momento determinado. Le sale fantástico cuando hace de emocionado y evoca como sin querer un par de recuerdos (preferentemente de la infancia) y los cuelga del discurso como un pasacalle casero. Para ser sinceros, está flojo en otras performances. Hace poco tuvo que actuar de enfermo agudo con necesidad de hospitalización y la verdad que no dio el ‘phisique du rol’ de alguien que de pronto ve amenazada su salud que hasta ese momento parecía estar más a salvo que la de Jorge Hanné (el cubano de REDUCE FAT-FAST®). Justo es reconocer que esa actuación endeble no sólo es responsabilidad suya, ya que la comparte con su equipo médico que no sabe darle el suficiente dramatismo a una hernia de hiato con acidez como para que valga la pena mantenerla más de un día en los medios como una noticia, no sé si de tapa, pero sí lo bastante contundente como para que los súbditos (perdón, los ciudadanos) no pongan atención que en otra cosa que en la mucosa gastroduodenal de su gobernante y su respuesta al tratamiento.

Tal vez no sea tan mala esa postura de desdramatizar aunque no forme parte de una estrategia, sino que más bien resulte de la cortedad de genio del equipo médico tratante que cuando ve un micrófono cerca reacciona como si fuera una serpiente de cascabel y al mismo tiempo que enmudece, toma un color pálido que no da bien para la televisión HD. Si uno reflexiona un poco y se saca de encima esa compulsión mediática que como una epidemia está asolando el país de un tiempo a esta parte, tal vez sea más aconsejable esta conducta que la de los (y las) profesionales que evaluaron en su momento a nuestra presidente y le indicaron que se hiciera volar la tiroides así, sin más trámite y sin considerar que era un órgano único y sin repuesto, situación que de donde yo vengo, merece que alguien, por lo menos uno de los que está a cargo, piense un poco más lo que se va a hacer porque en una de ésas, tomar la decisión en caliente, con toda la presión encima, no es para cualquiera. Se parece a tira un penal del que depende una clasificación o un triple cuando faltan dos segundos y el anillo de la NBA es lo que está en juego. Antes se decía que ‘era cosa de hombres’, pero hoy, INADI y feminismo mediante, se podría modificar un tanto la expresión y decir que  ‘es cosa de hombres … y mujeres’. Convengamos que la sentencia pierde bastante de su fuerza y significado originales, pero nadie puede negar que es la mar de igualitaria

Digo yo. Si por un nódulo en la tiroides, borran del mapa a tan noble y esencial glándula (contradiciendo el axioma médico que dice ‘para cortar siempre hay tiempo’), ni quiero imaginar qué conducta habría que adoptar ante los cada vez más manifiestos vaivenes mentales y emocionales de la dueña de esa malograda tiroides que se inmoló sin necesidad. Mejor no pienso qué pasaría si el equipo médico siguiera el mismo razonamiento que con la tiroides, asumiendo que la cabeza es el sitio de residencia de estos síntomas de inestabilidad y labilidad (cuando no de desconexión de la realidad). Menos mal y lo digo en serio que la tiroides merece menos respeto que el cerebro y su envase en cuanto a declarar su prescindencia y la necesidad de extirpación. Sea como fuere. No sólo los médicos no estuvieron a la altura de las circunstancias con la Reina Cristina que encima tiene un hijo que se llama Máximo como nuestra otra reina, esa del paisito chiquito de los molinos y los tulipanes. Sin ir más lejos, cuando ‘El’ (mi mamá le hubiera dicho ‘el que te dije’ y en minúscula) se enfermó, también metieron la pata hasta el cuadril porque independientemente de que se tratara de un paciente difícil que hacía caso omiso a los riesgos y se creía invulnerable como cuenta más de un testigo de esa época, se pretendió engañar a un país de una manera burda, con explicaciones y maniobras que nadie creía, salvo que necesitara hacerlo por una cuestión de fidelidad personal de tinte canino o lealtad partidaria que en algunos casos funciona más o menos igual. Era patético escuchar cómo se disfrazaba el estado de ‘El’, funcionarios de alto nivel  ofrendaban sus caras pétreas a los medios para hablar hablaban de una algo menos grave que una flatulencia mal ubicada con una expresión casi de terror, de las que se estila usar cuando se está frente a un cáncer como mínimo.

Como es habitual, me fui no sólo por las ramas, sino que terminé mi periplo en un árbol diferente y en otro bosque, creo. Estaba hablando de nuestro gobernador y no sé por qué  motivos terminé donde terminé. Retornemos al hilo original (menos mal que nombrarlo a Máximo no me dio pie para irme más lejos aún). Yo decía que en una provincia como ésta, tan pintoresca, tan amiga de la apariencia y tan respetuosa de las tradiciones, no podía faltar un gobernador que hiciera juego con el contexto y que no desentonara como algunos que tuvimos antes que no digo que desentonaban, pero no eran armónicos con el modo tan peculiar que tiene el salteño de ver la vida. Algunos por demasiado vivos y otros por lo opuesto (al menos en apariencia) no daban con lo que el personaje requería. Era como si al Chavo del 8 lo hiciera Sylvester Stallone o Tweety en vez de canario fuera un cóndor. Las historias serían menos creíbles y la teleplatea sucumbiría tarde o temprano a cambiar de canal, con lo que el rating se iría al demonio. Desde la vuelta de la democracia, hace 30 años, los salteños venimos buscando alguien que nos represente ante la región, el país y el mundo de manera cabal. Es decir, estábamos esperando que llegara alguno que fuera y pareciera. La paciencia y seguramente la intervención de oficio del Nuestro Señor del Milagro logró que en 2007 el sueño de toda una provincia se hiciera realidad. Tener un gobernador modelo.

Quién puede discutirlo. Se lo ve a primera hora de la mañana como si hiciera horas que se levantó de la cama. Extremadamente pulcro, elegante y engamado, con todo en su lugar, tan ordenado que impresiona como una de esas bibliotecas que se usan muy de vez en cuando (el problema es que juntan polvo y eso da alergia). Cultiva un tono de voz nasal que puede a primera vista parecer algo chocante, pero representa un estilo de fonación ‘cuasi-aristocrática’ bien vista (o por lo menos aceptablemente tolerada) por un buen número de habitantes de la comarca. Eso sí. Se cuida de emitir expresiones como ‘gordo/a’, ‘colorado’, ‘regio’ (antigua pero vigente en algunos círculos) o ‘comida’ (en este caso, prefiere dar por sentado que los ‘muchachos’ cenan). Típico peronista de ocasión, como tantos otros que contribuyeron a diversificar la fauna desde que el ‘movimiento’ (Movimiento Nacional Justicialista) tomó la decisión de abrir las puertas y empezó a funcionar como Cuba al revés o sea, logra que entre mucha más gente de la que sale, pero no hay quién controle los molinetes ni establezca un mínimo derecho de admisión, de modo que las definiciones tanto morales como ideológicas en esa corriente migratoria son otro tema, pero ya que estamos, es como ver gente con camiseta azul y una banda diagonal amarilla o blanca con una raya horizontal roja, de tal suerte que no queda del todo claro si se trata de hinchas de River o de Boca. Que el ‘movimiento’ se ha ido llenado de socialistas de derecha y liberales de izquierda no es novedad. Mi mamá que de tan gorila que era, desayunaba con bananas y tenía estampitas de King Kong en la mesa de luz, se había dado cuenta que cada vez quedaban menos peronistas, lo cual, lejos de ponerla contenta, le producía una cierta desilusión porque era como que ya tenía menos gente con la que pelear porque los nuevos no parecían valer demasiado la pena como adversarios. En una de estas oleadas recientes que llegaron a las playas del justicialismo, estaba la barca que trajo a nuestro gobernador y a varios de sus … (no quiero decir secuaces). A varios más.

Es un movimiento, hermano, te explican con ese pragmatismo brutal del que hace gala esta gente, más aún  desde que Carlos Saúl I (ojalá que último también) convocó a ricos y presentes para que los pobres y ausentes, verdadera razón de ser, a la vez que núcleo y objetivo del peronismo primigenio, no le dieran ese color oscuro tan desagradable a los actos o en todo caso y teniendo en cuenta que el número es importante, se desplazaran hacia sitios más periféricos en las inauguraciones y en las marchas, fuera del alcance de las cámaras de la televisión oficial que obedecían instrucciones precisas de panear la multitud de modo tal que se vieran con claridad las primeras filas y desde un sitio estratégico (helicóptero si fuera posible) se entregara al público televidente un panorama cabal de la masa, que de ese modo conservaba su carácter amorfo e innominado. A mí no me engañan. Estos no son peronistas (justicialistas tampoco). Ni nuestro gobernador, tan ‘sorry’, tan POLO Ralph Lauren®, tan cercano a un bombo como Bin Laden a un crucifijo, ni nuestro vicepresidente que desde lejos se nota que es un garca, sin olvidarnos que una Harley Davidson® no es un vehículo muy nacional y popular que digamos. Qué aparatos. Nuestro gobernador. Pongamos un poquitín de atención en él. Todo el tiempo con la nariz hacia arriba como oliendo aviones (como dice mi amiga María Laura), mirando a la gente desde su metro ochenta y pico con esa mezcla de hastío y tolerancia que se logra después de repetir hasta el cansancio el Mantra … ‘no es una persona … es un voto’. A no confundirse porque lo mío no es crítica, es sólo una humilde crónica porque de las casas concedidas con la discrecionalidad de un monarca, de una fuente de aguas danzantes que se inaugura en la misma ciudad en la que un día antes policías y vecinos se habían molido a golpes, de la inseguridad con casos resonantes que jamás se aclararon, de la educación que pareciera que anda sobre ruedas … pinchadas y sin gomero a la vista, igual que la salud pública que de salud tiene cada vez menos y parece que marcha derecho al mismo iceberg que el Titanic. Se la ve ir, grácil jinete a lomo del escándalo, del conventillo, de la inoperancia, de la improvisación en la que persisten personajes que deberían haber sido hace tiempo extirpados del sistema y de la repetición de los mismos sortilegios que la llevaron al fracaso más de una vez. El problema es que en este caso, los muchachos escamotearon los botes y cuando se produzca el choque, vamos a ver cómo se salva quién pueda porque náufragos va a haber un montón, pero nadadores, no tantos. ¿Ven que en ningún momento lo critico? Porque está claro que de esas cosas no he hablado. Sólo dije que no era peronista, pero no se preocupen ustedes los peronistas legítimos, los de la primera hora, raza en extinción si las hay porque a ustedes les queda Guillermo Moreno. Están salvados porque en sus manos está construir el Arca en la que se van a subir cuando la Reina desate el diluvio final.

Movimiento

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s