Home

(Nota: Iba a subir un texto que tengo escrito sobre el primer día del postgrado que comencé el 5 de abril, pero una noticia o más bien la confirmación de una noticia con la que me desayuné temprano en esta mañana de sábado, me obligó a un plan B porque me vi obligado a sublimar mis instintos asesinos y a canalizar la bronca del único modo que sé hacerlo [no digo que lo haga bien, que conste] y dejé para otro momento la fascinante experiencia de mi primer día de clase, de regreso al ámbito de la Universidad Nacional de Tucumán luego de 27 años)

No da descanso esta gente. En estas apacibles mañana de otoño que  por estas latitudes mantiene un regusto a verano hasta bien entrado mayo, no ganamos para sustos. Sólo basta mantener el hábito de leer el diario temprano para que un desayuno normal caiga más pesado que guiso de cosaco. Como para inventariar en un rápido repaso, un conocido periodista se lleva puesto medio cerro en un desmonte y hasta el gobernador sale a defenderlo y qué quieren que les diga. No me creo que la actitud del primer mandatario provincial se deba a la buena onda del comunicador que en el campeonato de turbios locales disputa desde hace décadas un puesto en el podio, de modo que no se lo puede categorizar como una sucursal de Francisco en el NOA. Esas defensas de Gobernadores o Ministros me suenan más a medicina preventiva por si acaso al atacado se le ocurre encender el turbocoprodispersor estéreo[1] y no deja muñeco sin mancha en millas a la redonda. Hay que ver lo potentes que son esos aparatos que gracias a la magia del comercio global, se consiguen en distintos tamaños y en llamativos colores fluo. El tema es que si este señor de los desmontes oprime el botón y el artefacto empieza a hacer su trabajo, será tarde para cualquier intento de fuga, de tal suerte que conviene curarse en salud y sobar el lomo de este tipo que si se lo molesta, le da a cuanto bulto se mueve cerca suyo, sin distinción de raza, credo o ideología política. Así las cosas: ¿Cuántas carreras políticas se basan en el postulado ‘Yo sé lo que a vos no te conviene que se sepa. Tratame bien. Dejame vivir. Dame uno que otro gustito y te vas a evitar disgustitos’. Parece mentira, pero así ascienden muchos. No digo la mayoría, pero sí buena parte y como viene la mano, va a ser la masa crítica.

Pasado el vendaval y silenciados los motores de las topadoras, sale un Ministro y anuncia a los cuatro vientos que se le ha instalado en el alma la peregrina idea de cambiar la salud pública de la provincia (otra vez y van …). Planea hacerlo desde el sur de la ciudad, la zona más conflictiva de nuestra Salta, modificando la cultura de la gente con respecto a los centros de salud y poniendo como base de referencia un hospital que no sólo está mal hecho por donde se lo mire, sino que ha nacido chico, mal perfilado y repleto de promesas implícitas y explícitas que un estudiante de primer año de medicina se da cuenta que será incapaz de cumplir. A agarrarse, jóvenes argentinos, si el novel sistema de red sanitaria no satisface las expectativas de una población donde la marginalidad, la postergación, la negligencia gubernamental y la repetición hasta el hartazgo de fórmulas clientelistas, han producido un crecimiento de patologías sociales de las que nadie se hace cargo y aún en este milenio son definidas como ‘vicios’. Estas políticas desatinadas y la conducta estatal de ‘padre ausente’ han contribuido a consolidar un clima de crispación y efervescencia que necesita sólo de un fósforo porque el resto está dado para que todo estalle. En medio de esta kermesse, las acusaciones de nepotismo contra el gerente de un hospital, una sesión de sexo en primer nivel (no de primer nivel), protagonizado por una enfermera y un médico ‘protegido’, no porque haya tomado la previsión de usar preservativo, sino que lo liga parentesco con un funcionario gubernamental de primera línea. Todo esto y el hecho de que una empleada de salud pública accedió a una cirugía estética gratuita aunque en realidad ha sido pagada por los salteños que desde ahora la veremos espléndida y estaremos orgullosos de su remozada belleza porque nuestra solidaridad la hizo posible.

Repuesto ya del tsunami sanitario, dispuesto a disfrutar de una plácida y soleada mañana de abril (esta mañana para ser preciso), leo en el diario que se reparten casas (‘viviendas sociales’) en las Lomas de Medeiro (una zona pintoresca y cada vez mejor cotizada al oeste de la ciudad) a beneficiarios carentes de recursos (morales sobre todo) y encima sale un pescado de la repartición que las asigna a decir que la culpa de eso la tiene el gobierno anterior (‘la herencia recibida’) y acto seguido saca de la galera explicaciones patéticas pretendiendo que esta payasada suene razonable. No me sorprende el hecho. Todo el mundo sabe que las famosas viviendas que popularmente se conocen como ‘Fo.Na.Vi’ (una antigüedad) son un modo de pagar favores, mantener secretos guardados, reforzar la cadena de corrupción y por qué no mostrar poder al decidir con discrecionalidad a quiénes sí y a quiénes no. Este tipo de actitudes sólo confirma un modo de hacer las cosas de la gente que nos gobierna en este momento en nuestra provincia y que han reavivado esa fijación feudal que parece obligarlos a separarse de los que no somos ‘bien’ o ‘biaan’ como se decía hace años (antepasado del ‘tipo naa, oorda’). Me da mucha pena que la gente cuyos nombre hizo conocer el diario local de mayor circulación (vaya uno a saber por qué) tengan que verse humillados de ese modo. Médica con consultorio propio, padre adinerado y ex­-marido solvente a la que no le alcanzan sus magros sueldos para vivir y necesita de la ayuda del estado para acceder a una ‘vivienda digna’, que vaya coincidencia, pagará a cuotas muy bajas en una de las mejores zonas residenciales de la ciudad, de modo que le sobre la plata suficiente como para reformarla a gusto y ponerla en un par de meses como un hotel siete estrellas y quien le dice, señora que no se anime y ponga una sucursal del centro médico allí, en su casa, como un modo de parar mejor la olla porque a la doctora no se le da muy bien, eso de vender empanadas, tamales o humitas, coser para afuera o hacer tortas.

Cuando estas cosas pasan y se descubre lo que todo el mundo sabe, necesitamos un Gobierno con los reflejos rápidos para que produzca gestos qué sí nos sorprendan. Que depuren esa lista de acomodados y prebendarios para que ingrese gente que realmente necesita y demuestren que en Salta todos somos iguales ante la lay y no como ahora que hay algunos más iguales que otros (gracias George Orwell). No sé qué hacer. Estoy como invadido por una sensación de parálisis y de impotencia. Se me ocurre que podría pedirle a los Reyes Magos que gente honesta del gobierno (si es que por ventura existe) haga una inspección en serio y de a conocer no sólo esta lista oficialmente, sino todas las otras listas que incluyen a los que se hicieron dar una ‘vivienda social’ y le pusieron más plata en reformas de lo que cuesta la casa. Que aparezcan en los diarios en el diario y que la sociedad abra los ojos. Si los Reyes están de onda, en una de esas hasta me dejan en los zapatos el decreto de anulación de las adjudicaciones. No me vengan a decir que si cambiaron una Constitución para reelegir a Menem (y a Romero en Salta) no pueden dar marcha atrás en esta repartija inmoral que sólo es una repetición de un escándalo que por conocido, no deja de ponernos locos. Los Reyes me han hecho saber por Facebook que pedirle competencias, honestidad, ética, vocación y sentido del deber a estos funcionarios impresentables y a la manada que los rodea y aplaude es lo mismo que pedirle al ‘Pepe’ Mujica que se produzca para posar en una tapa de ‘Hola’.

No tengo paz. Me dejo llevar por mi porción de sangre napolitana y cuando caigo en cuenta, quiero flagelarme hasta que mi espalda quede en carne viva. No tengo perdón de Dios. Soy el peor de todos (Santa Teresa de Jesús quedó segunda cómoda). Ni ahora que el Papa es argentino, soy más tolerante con el prójimo, me enceguezco y prejuzgo. No me doy cuenta de la realidad y proclamo que en esta lista todos tienen recursos, cuando en realidad son indigentes. Uno ve que compran su ropa de primera marca en la feria de Perico y se nota porque los cocodrilos tienen la cola para abajo. Pido solidaridad con los desposeídos y qué tanto escándalo por La Plata por dos gotas locas que nos quieren hacer creer los medios que fueron una inundación. La caridad empieza en casa. ¿Es que acaso no se dan cuenta que los apellidos Kripper, Robbio, Patrón Costas Rauch, Samson, Massafra, Mastandrea (¿no será Mastrandrea?), Racioppi, Rangil, Porcelo, Gerala, Larrinaga, Espeche, Escudero, Chuchuy (un infiltrado entre tanta alcurnia) y Ortiz de Rozas se trata de seudónimos? Esa gente en realidad es llama López, Chilo, Chanampa, Sánchez, Puca, Quispe, Guantay, Cardozo y no quieren aparecer con su verdadera identidad porque si eso sucede, la gente va a creer que las viviendas sociales siempre les tocan a los mismos. Igualmente que los verdaderos integrantes de la ‘sociedad salteña’ no se sientan postergados que va a haber para todos, menos para los que necesitan, así que quédense tranquilos). Además, de todo se puede sacar algo positivo. Si lo miramos con objetividad, los salteños no tenemos derecho a quejarnos porque somos propietarios, gracias a nuestros impuestos de partecitas de un montón de casas en la ciudad y si unimos voluntades y desalojamos a los usurpadores, en muchos casos ‘conchetokupas’, pavada de negocio inmobiliario nos mandamos. Pateamos el tablero y hasta Cristina y Moreno van a tener que venir al pie a negociar.

Ojalá que llegue el día en que cuando alguno de estos salga a la calle, la sociedad, con la contundencia del desprecio, les haga saber lo que piensa de ellos. Que el kiosquero no les venda el diario, que el mozo no les traiga café, que el lustrabotas no les ofrezca sus servicios y que los choros no los apuren por temor a ensuciarse las manos. Que esto les importe o no, es otra historia, pero así como sus actitudes han estigmatizado una clase política que ya no tiene remedio, nosotros, como ciudadanos también somos en cierto modo responsables de mantenerlos en sus sitios. No llamo a un golpe, sino a hacer lo que acostumbramos cuando compramos verdura: Elegir la mejor y exigirle explicaciones al verdulero si se nos escapa una chaucha pasada. El día en que la gente (nosotros) reclame respuestas con la persistencia de la gota de la tortura china, ese día, esta manga de delincuentes va a saber lo que se les viene y se van a cuidar en adelante como de hacerse pis en la cama.


[1] Dispositivo electrónico (no incluye baterías) que lanza a presión materia fecal de modo difuso o focalizado en la dirección y a los fines que el usuario estime pertinentes

Esta es una vista del barrio adjudicado en su mayor parte a amigos del gobierno y gente con recursos

Esta es una vista del barrio adjudicado en su mayor parte a amigos del gobierno y gente con recursos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s