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9/01/11: Carta

 Me parece más que oportuno hacerles llegar esta carta que fue publicada hace pocos días en el diario ‘El Tribuno’ de Salta y que en su momento el Dr. Hugo Tula me leyera y publicara en su blog (www.hugotula.blogspot.com )[1] donde hice llegar mi comentario. Esta situación descripta en la carta me toca profundamente porque me hace pensar que si no sabemos tratar a un ser humano con humanidad (valga la redundancia), ¿para qué estamos los médicos y el sistema de salud?

La carta:

 Trato inhumano 

 El pasado 17 de noviembre interné a mi esposo en situación de emergencia en la Clínica Modelo. Intentaré hacer una síntesis del vía crucis vivido desde la recepción en mesa de entrada por administrativos y médicos hasta el desenlace. En realidad, la experiencia fue indescriptible, lo que habla de un sistema de salud deshumanizado y cruel, donde los adultos mayores pierden su identidad y sólo se los identifica con adjetivos tales como “viejo” o “abuelo”, y el tuteo se transforma en la estrategia de sumisión y abuso de poder de todos, desde médicos, pasando por las enfermeras hasta el personal de maestranza, y ante cualquier reclamo se convierten en fieras corporativas.

Resulta inexplicable el destrato, la desconsideración y la irrespetuosidad de esta gente, a esta situación hay que sumarle el requerimiento imperativo de la presencia de un familiar al cuidado del paciente durante las 24 horas, porque no hay personal suficiente. En su defecto, jamás tendrá oportunidad de hablar con el médico tratante porque no tiene horarios y las posibilidades de diálogo se tornan imposibles; entonces, cada enfermo es una isla y las noches se transforman en una romería, donde los acompañantes miran TV, conversan, cenan, etc., imposibilitando el descanso nocturno del enfermo. 

La entrada de esta clínica es libre, no hay seguridad, entra y sale cualquier persona, sin restricciones. De modo tal que al dolor de tener un ser querido enfermo e internado se suma el dolor de la indiferencia y el maltrato constante.

Es importante que la gente sepa que en estas terribles circunstancias hay que redoblar las fortalezas y erigirse en un soldado dispuesto a la batalla. Porque nada conmueve a esta gente, sólo, me imagino, su economía, que crece a pasos agigantados, porque la salud de los jubilados es un gran negocio. Hoy mi esposo ya no está, pero necesito enviar este mensaje, es vital luchar por el respeto y una medicina humanizada.”

Prof. Ana Obando

Presidenta

Fundación Nuevo Milenio

Mi comentario: en www.hugotula.blogspot.com :

Qué decir de otra obscenidad cometida por gente que estuvo en la facultad de medicina y obtuvo un título que evidentemente le queda grande.

Qué decir de la desaprensión que es el enemigo público número uno de este siglo, mezcla de desprecio y negligencia.

Qué decir de la soberbia de quienes se sienten fuera del alcance de la justicia humana real porque se sienten dioses y no pueden ser ni la más elemental herramienta de Dios.

Qué decir de esta mujer a la que admiro y respeto porque desde el dolor de la pérdida irreversible ha podido dar en el centro del blanco de la corporación que cada día que pasa y por las actitudes que adopta, tiene menos margen de defensa y seguramente los minutos de impunidad contados  

(Creo que pronto habrá una vuelta de tuerca para este asunto)


[1] Aprovecho el lugar para agradecer a Hugo, un hermano de elección que me animó armar este blog y del que aprendo, sobre todo en informática, mucho día a día.

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